Correr en blanco
Mariana Méndez Ríos
Siempre he sido una persona que, a mi parecer, piensa demasiado las cosas, sobre analiza las situaciones y tiene la mente activa todo el tiempo, día y noche. Con mi carrera y conforme he aumentado mis compromisos, esta situación se ha agravado, provocando una saturación mental e incluso un desajuste en mi sueño. Debido a esta falta de descanso mental, me vi en la necesidad de encontrar una forma de despejar mis pensamientos. Hace poco más de un mes, encontré la solución y, aunque parezca poco tiempo, correr se ha convertido en una parte fundamental de mi día.
Además de traerme los beneficios que genera la actividad como tal, me ha dado un orden y una estructura, al forzarme a llevar un horario y rutina específicos. Conjuntamente, se ha convertido en ese espacio que añoro en mis momentos de mayor estrés, ya que, cuando corro, logro olvidarme de todo, aunque sea por un tiempo, y solo me concentro en avanzar. A mi parecer, es como si, en mi mente, los problemas o compromisos fuesen desapareciendo conforme el tiempo pasa y, ya sea que salga con música o simplemente con mis pensamientos, al final, llega ese espacio en el que mi mente se pone en blanco y lo único que logra regresarme a la realidad es el sonido de mi alarma.
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