Regina Garza
Las dos caras del orgullo
Como muchos conceptos en la vida siempre existen dos versiones de las cosas, el orgullo es una de ellas. Se han definido dos tipos, el positivo y el negativo. Según la RAE el orgullo positivo es “sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios o por algo en lo que una persona se siente concernida.” Y el negativo “arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que suele conllevar sentimiento de superioridad.”
El orgullo positivo, se le puede llamar autoestima, es necesario para sentirnos seguros de nosotros mismos, valorarnos, estar orgullosos de nosotros mismos y llevar una vida balanceada; es completamente sano. El segundo orgullo, podemos llamarlo soberbia, nos aleja y nos eleva de este mundo va a ser un generador de conflictos. La soberbia, que nos lleva a sentirnos superiores cada vez que nos comparamos con alguien, manifiesta un complejo de inferioridad. De ahí surge la prepotencia, con la que tratamos de demostrar que siempre tenemos la razón.
Estas personas pueden llegar a ser muy intolerantes aferrándose a una idea o postura y no permiten aportación o ayuda ajena. La honestidad es la que puede ayudarnos a combatirlo.
Debemos examinar nuestra persona y detectar si estamos dejando que el orgullo negativo domine nuestra forma de actuar. Es muy sano tener el orgullo positivo y alentar a los demás a tener en su vida diaria esta virtud. Y si ya nos dimos cuenta que tenemos el negativo trabajar, con la honestidad, para combatirlo.
Referencia bibliográfica
Real Academia Española. (2018). Orgullo. 28/01/2019, de Real Academia Española Sitio web: http://dle.rae.es/?id=RCAtZVD
Como muchos conceptos en la vida siempre existen dos versiones de las cosas, el orgullo es una de ellas. Se han definido dos tipos, el positivo y el negativo. Según la RAE el orgullo positivo es “sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios o por algo en lo que una persona se siente concernida.” Y el negativo “arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia, que suele conllevar sentimiento de superioridad.”
El orgullo positivo, se le puede llamar autoestima, es necesario para sentirnos seguros de nosotros mismos, valorarnos, estar orgullosos de nosotros mismos y llevar una vida balanceada; es completamente sano. El segundo orgullo, podemos llamarlo soberbia, nos aleja y nos eleva de este mundo va a ser un generador de conflictos. La soberbia, que nos lleva a sentirnos superiores cada vez que nos comparamos con alguien, manifiesta un complejo de inferioridad. De ahí surge la prepotencia, con la que tratamos de demostrar que siempre tenemos la razón.
Estas personas pueden llegar a ser muy intolerantes aferrándose a una idea o postura y no permiten aportación o ayuda ajena. La honestidad es la que puede ayudarnos a combatirlo.
Debemos examinar nuestra persona y detectar si estamos dejando que el orgullo negativo domine nuestra forma de actuar. Es muy sano tener el orgullo positivo y alentar a los demás a tener en su vida diaria esta virtud. Y si ya nos dimos cuenta que tenemos el negativo trabajar, con la honestidad, para combatirlo.
Referencia bibliográfica
Real Academia Española. (2018). Orgullo. 28/01/2019, de Real Academia Española Sitio web: http://dle.rae.es/?id=RCAtZVD
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